La pubalgia se ha convertido en una de las lesiones más frecuentes en el fútbol profesional, afectando a jugadores de alto rendimiento debido a la exigencia física del deporte. Este problema, que provoca un dolor intenso en la zona de la ingle, ha dejado fuera de competencia a diversas figuras, siendo el caso más reciente el del delantero Alex Valera, quien no pudo integrarse a la Selección Peruana a causa de esta afección. En esta nota te contamos cuáles son sus causas, síntomas y el tratamiento recomendado.
¿Qué es la pubalgia y por qué se produce?
Según la Clínica MEDS, la pubalgia es un cuadro doloroso que se manifiesta en la región de la pelvis. Generalmente, está relacionada con la inflamación de la zona donde se insertan los músculos abdominales en el pubis y los músculos aductores, que se extienden desde la cara interna del muslo hasta este hueso. Esta condición genera molestias que limitan el rendimiento físico y puede llegar a cronificarse si no se trata a tiempo.

La pubalgia es una de las lesiones más comunes en futbolistas y suele estar relacionada con los movimientos bruscos durante los partidos.
Las causas se dividen en factores intrínsecos y extrínsecos. Los intrínsecos tienen que ver con características personales, como una pared abdominal debilitada que predispone a la lesión. En tanto, los extrínsecos están vinculados con el deporte practicado, el calzado o el tipo de superficie. Un ejemplo frecuente es el tenis: los cambios bruscos de canchas duras a arcilla suelen detonar el problema, ya que exigen una readaptación muscular y articular que, muchas veces, no se logra a tiempo debido a la intensidad de la competencia.
Síntomas, diagnóstico y deportes donde es más frecuente
La pubalgia aparece con mayor frecuencia en deportes que exigen movimientos explosivos, aceleraciones, frenadas y giros bruscos, como el fútbol, tenis, atletismo o esquí. Los principales síntomas incluyen dolor en la parte baja del abdomen y en la cara interna de los muslos, que se intensifica con la actividad física y puede afectar de forma significativa el rendimiento deportivo.
El diagnóstico comienza con la historia clínica y la evaluación médica. A esto se suman estudios complementarios: la ecografía, que permite observar inflamación en tendones; las radiografías, que en casos crónicos muestran cambios en el hueso; y la resonancia magnética, que aporta mayor detalle al identificar edemas óseos o procesos inflamatorios más severos. Estos exámenes ayudan a determinar el grado de la lesión y el tratamiento adecuado.

El tratamiento de la pubalgia requiere reposo, terapias de rehabilitación y, en casos graves, intervención quirúrgica.
Tratamiento de la pubalgia
El tratamiento inicial consiste en suspender de manera temporal las actividades deportivas que impliquen giros bruscos o cambios de dirección. A la par, se recomienda aplicar hielo local, antiinflamatorios y kinesiterapia dirigida por especialistas, con el fin de reducir el dolor, mejorar la movilidad y prevenir que el cuadro se vuelva crónico.

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Si el dolor persiste pese al tratamiento conservador, se pueden utilizar terapias más avanzadas, como las infiltraciones con corticoides o factores de crecimiento para acelerar la recuperación. En los casos más severos, la solución puede ser quirúrgica: una tenotomía de relajación que disminuye la tensión en los tendones y permite aliviar el dolor de manera definitiva.