"Soy inocente, sí. Ahora voy a descansar un poco, estar con mi familia y en su momento, yo voy a declarar", fueron las primeras palabras de Christian Martínez Guadalupe, conocido como 'Cri Cri' y primo del exfutbolista Jefferson Farfán, tras salir en libertad luego de haber sido denunciado por presunto abuso sexual. Su testimonio marca el inicio de una etapa compleja no solo a nivel legal, sino también personal y emocional.

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Especialistas en psicología y salud pública advierten que la excarcelación representa un momento crítico en la vida de los reclusos. La exposición mediática, la estigmatización social y la presión de retomar la vida cotidiana generan un impacto directo en la salud mental de los presos liberados, que muchas veces enfrentan ansiedad, depresión o dificultades para reintegrarse a su entorno familiar y social.
Los desafíos de la reinserción tras salir de prisión

Expertos señalan que la salud mental de los presos liberados puede verse afectada por el estigma y la falta de apoyo social.
Salir de prisión no significa simplemente recuperar la libertad. Para muchos exreclusos, el regreso a la vida cotidiana implica afrontar la pérdida de sus trabajos, relaciones dañadas y condiciones de vida que ya no son las mismas. Según un artículo publicado en Verywell Mind, la falta de una red social sólida, apoyo financiero o acceso a servicios básicos como vivienda, atención médica o terapia, hace que la transición sea aún más complicada.
A este panorama se suman los desafíos psicológicos que enfrentan al dejar la cárcel: el estigma social, la discriminación, el aislamiento y la inestabilidad emocional. Estas condiciones pueden desencadenar problemas graves como depresión, ansiedad, abuso de sustancias, intentos de suicidio o incluso reincidencia delictiva. Sin un sistema de apoyo sólido, el impacto en la salud mental de los presos liberados puede ser devastador.
El impacto en la salud mental y la necesidad de apoyo

La reinserción a la sociedad tras la prisión suele estar marcada por desafíos emocionales y psicológicos.
Los expertos señalan que la experiencia del encarcelamiento en sí misma suele ser traumática. Privaciones, aislamiento y altos niveles de estrés dejan huellas que se mantienen incluso después de recuperar la libertad. Casos como el de Kalief Browder en Estados Unidos, quien tras pasar años en prisión preventiva terminó quitándose la vida, muestran hasta qué punto la falta de atención y acompañamiento puede tener consecuencias fatales.
Entre las afecciones más comunes que padecen los exreclusos se encuentran el trastorno de estrés postraumático, el síndrome post-encarcelamiento, la depresión y la ansiedad. Sin orientación ni acceso a recursos de salud mental, estos cuadros tienden a agravarse. Por ello, especialistas coinciden en que la reintegración debe incluir no solo apoyo social y económico, sino también un acompañamiento psicológico continuo que permita a los exreclusos reconstruir su vida y reducir el riesgo de reincidencia.