Cómo impacta la violencia en los niños.
Cómo impacta la violencia en los niños. Composición LR

Greissy Ortega revela que su hijo le teme a Milena Zárate: cómo impacta la violencia en los niños, según la psicología

|25 agosto 2025

Durante su paso por el programa 'El valor de la verdad', Greissy Ortega hizo una revelación que ha generado gran controversia: su hijo le teme a su hermana, Milena Zárate, debido a un episodio de agresión física. Según contó Ortega, la cantante habría jaloneado al menor durante une encuentro familiar por quitarle el juguete a su hija, un hecho que no solo incrementa el conflicto entre ambas, sino que también pone en el centro de discusión el bienestar emocional del niño.

Más allá del espectáculo mediático, este tipo de situaciones evidencian una realidad preocupante: la exposición de los menores a conflictos familiares y episodios de violencia puede dejar secuelas emocionales profundas. Desde la psicología infantil, se advierte que estos entornos pueden generar miedo, ansiedad, baja autoestima y dificultades en el desarrollo social y emocional de los niños.

¿Qué efectos provoca el castigo físico y verbal en la infancia?

Cuando un niño o niña es sometido a castigos físicos, como un jalón o un golpe, la primera reacción emocional es el miedo.

Cuando un niño o niña es sometido a castigos físicos, como un jalón o un golpe, la primera reacción emocional es el miedo.

Según UNICEF, cuando un niño o niña es sometido a castigos físicos, como un jalón o un golpe, la primera reacción emocional es el miedo, que puede escalar al terror. Este sentimiento suele aparecer incluso antes del acto violento, cuando el menor anticipa lo que está por suceder. Tras el golpe, no solo se experimenta dolor físico, sino también un profundo daño emocional, marcado por la impotencia y la tristeza. El niño siente que no puede hacer nada para detener la agresión ni modificar el enojo del adulto, lo que genera una sensación de vulnerabilidad constante.

Con el tiempo, la repetición de estas experiencias obliga a los menores a desarrollar mecanismos de adaptación. Algunos responden con sumisión extrema, mientras que otros replican la violencia en su entorno, convirtiéndose en agresores. Así, entran en el llamado "círculo de la violencia", del que es difícil salir. Estas conductas no solo afectan la dinámica familiar, sino que también se trasladan al entorno escolar, social y, eventualmente, a la vida adulta, perpetuando modelos violentos como forma de resolver los conflictos.

Los niños que han presenciado o vivido situaciones de violencia necesitan sentirse seguros y contar con un entorno estable.

Los niños que han presenciado o vivido situaciones de violencia necesitan sentirse seguros y contar con un entorno estable.

A este daño se suma la violencia verbal, que puede ser igual o incluso más devastadora. Cuando los cuidadores insultan, humillan o ridiculizan a un niño, este suele asumir esas palabras como verdades sobre sí mismo, ya que se dan en un contexto afectivo y de confianza. Frases como “eres tonto” o “no sirves para nada” afectan la autoestima, alteran la construcción de identidad y generan ansiedad, angustia o depresión. Lejos de educar, estas prácticas refuerzan el miedo, impiden el diálogo y fomentan comportamientos violentos o autodestructivos, bloqueando el desarrollo emocional y social del menor.

Cómo ayudar a tus hijos a enfrentar la violencia

Los niños que han presenciado o vivido situaciones de violencia necesitan sentirse seguros y contar con un entorno estable. Un artículo publicado en Office on Women's Health señala que, para apoyarlos, es fundamental conversar con ellos sobre sus miedos, aclarar que no son culpables y enseñarles la importancia de las relaciones saludables y los límites personales. También resulta clave brindarles un sistema de apoyo confiable: como consejeros escolares, terapeutas o adultos de confianza y, de ser necesario, recurrir a ayuda profesional como la terapia cognitivo-conductual (TCC), que puede transformar pensamientos negativos en positivos y ofrecer herramientas para manejar la ansiedad y el estrés derivados del trauma.