En medio de la polémica legal, Melissa Klug estaría buscando que Jefferson Farfán continúe pagando la pensión de alimentos para sus hijos hasta los 28 años, según Janet Barboza, conductora de 'América hoy'. Una solicitud que ha generado una ola de comentarios con respecto a la crianza, la independencia y el papel de los padres en la vida adulta de sus hijos. Más allá de lo económico, este caso abre la discusión sobre los efectos psicológicos y emocionales de extender la dependencia en la adultez.
Expertos en salud mental señalan que mantener a los hijos económicamente más allá de lo necesario puede impactar en su autonomía, autoestima y desarrollo personal. Si bien cada familia atraviesa contextos distintos, la pregunta central es si este tipo de apoyo favorece el crecimiento o, por el contrario, prolonga una dependencia que podría afectar la madurez emocional y la capacidad de enfrentar la vida por sí mismos.
¿Es sano mantener económicamente a los hijos hasta la adultez?

Especialistas advierten que mantener a los hijos económicamente hasta la adultez puede afectar su independencia y desarrollo personal.
Extender la dependencia económica de los hijos más allá de lo necesario puede traer consecuencias tanto para los padres como para los propios jóvenes. Según un artículo de Kiplinger, muchos adultos que continúan recibiendo apoyo financiero prolongado tienen dificultades para desarrollar autonomía, administrar sus propios recursos y asumir responsabilidades. Esta dinámica, aunque nace de un deseo de protección, puede frenar la madurez emocional y laboral de los hijos.
Además, los padres también se ven afectados. El mismo análisis advierte que, en muchos casos, terminan sacrificando sus metas personales o comprometiendo su estabilidad económica para sostener a sus hijos adultos. Esto no solo genera estrés financiero, sino también sentimientos de frustración o desgaste emocional que pueden deteriorar la relación entre ambas partes.
Impacto en la salud mental y las relaciones familiares

El apoyo financiero prolongado puede influir en la salud mental de padres e hijos, generando dependencia y conflictos familiares.
Más allá del aspecto económico, mantener a los hijos en un rol de dependencia también afecta la salud mental y la dinámica familiar. De acuerdo con la psicóloga Sarah Bren, entrevistada por Cadena SER, prácticas de sobreprotección (conocidas como "crianza quitanieves"), incrementan la ansiedad de los jóvenes y reducen su capacidad para enfrentar la frustración o resolver problemas de manera independiente. Esto puede derivar en adultos con menor resiliencia y mayor vulnerabilidad emocional.
Asimismo, un análisis de Stordahl Capital Management señala que los padres que sostienen a sus hijos hasta la adultez suelen experimentar sentimientos de agotamiento, conflicto de pareja e incluso distanciamiento con otros familiares. Mantener este tipo de dinámica, en lugar de fortalecer los vínculos, puede generar tensiones que impactan directamente en la salud emocional de toda la familia