María Fe Saldaña volvió a acaparar la atención mediática tras reaparecer en redes sociales, justo después de que se confirmara el embarazo de Verónica Gonzáles, la mujer con la que Josimar le habría sido infiel y a quien en su momento presentó públicamente como su “prima”. Su reacción, serena y sin señales de incomodidad, generó un intenso debate entre los seguidores, quienes se mostraron sorprendidos por la aparente tranquilidad con la que afrontó la noticia.
Más allá del escándalo, este caso pone sobre la mesa una interrogante poco explorada: ¿qué significa realmente aceptar una infidelidad en pareja? Según especialistas en psicología, hay personas que, por dependencia emocional, baja autoestima o miedo a la soledad, pueden llegar a tolerar vínculos que implican traición constante. En esta nota, expertos como la doctora Holly Hill, analizan las posibles secuelas de permanecer en relaciones donde el engaño se normaliza y cómo esto afecta la salud emocional.
¿Por qué algunas personas aceptan la infidelidad sin confrontarla?

La infidelidad controlada: un fenómeno que genera cuestionamientos sobre las dinámicas emocionales y culturales dentro de las relaciones amorosas.
El fenómeno de la infidelidad controlada no es nuevo, aunque cada vez se observa con más claridad, especialmente en culturas donde las dinámicas de pareja están marcadas por roles tradicionales o normas sociales machistas. En muchos casos, algunas mujeres afirman saber que sus parejas les han sido infieles (o aún lo son), pero eligen no confrontarlo. Lo hacen, según especialistas, por distintas razones: desde el miedo a quedarse solas, hasta la necesidad de mantener una aparente estabilidad emocional o familiar.
El contexto cultural tiene un peso importante. En sociedades más conservadoras, donde el rol femenino se asocia con la sumisión o la tolerancia, es común que las mujeres se sientan silenciadas. Otras, con baja autoestima o inseguridad, temen perder la relación si expresan su incomodidad, por lo que prefieren normalizar el engaño y convivir con él, aunque esto afecte su bienestar emocional.
¿Es la infidelidad controlada una forma moderna de relación?

Según especialistas en psicología, hay personas que, por dependencia emocional, baja autoestima o miedo a la soledad, pueden llegar a tolerar vínculos que implican traición constante.
Aunque a simple vista puede parecer una señal de resignación, la llamada infidelidad controlada también se interpreta en algunos casos como una decisión consciente. En relaciones más liberales u occidentales, hay quienes aseguran que separar el sexo del vínculo emocional permite una mayor libertad y confianza en la pareja. No se trata de una relación abierta, sino de una dinámica en la que uno de los miembros sabe que es engañado, pero decide no hacerlo un problema, mientras no haya implicaciones sentimentales.
La escritora y experta en relaciones Holly Hill argumenta que muchas personas prefieren esa “paz negociada” a la constante tensión emocional que puede generar una infidelidad inesperada. En esta lógica, el saber y aceptar sin conflicto podría incluso evitar una ruptura. Sin embargo, este tipo de acuerdo implícito solo funciona cuando hay claridad sobre los límites y ambos miembros de la relación priorizan la estabilidad emocional por encima de los modelos tradicionales de exclusividad afectiva.