Paolo Guerrero generó una ola de comentarios tras reaccionar a un video publicado por Ana Paula Consorte, donde ella se ejercita vistiendo ropa ajustada. El jugador cuestionó: “¿No hay necesidad de mostrar, verdad? ¿A quién le pertenece todo esto?”. Su suegra, Rose, respondió en tono de humor: “Quien lo hizo fui yo, así que me pertenece”. El delantero no se quedó callado y replicó: “Bueno, eso es verdad, señora Rose. ¿Entonces ella es igualita a usted en todo, verdad?”. La brasileña intervino aclarando: “Quien ve cree que me hizo así, no ven que me mato haciendo ejercicio”. Este intercambio, aunque aparentemente inofensivo, abre el debate sobre cómo se manifiestan los celos en la pareja y en qué punto pueden volverse destructivos.
¿Qué son los celos y cuándo preocupan?
Los celos son emociones comunes que surgen ante el temor de perder algo valioso, especialmente dentro de una relación amorosa. En su forma moderada, pueden ser entendibles. Sin embargo, cuando aparecen sin motivo claro, de manera repetida y con intensidad desproporcionada, pueden derivar en comportamientos que dañan la convivencia y la estabilidad emocional. Esta transición de una emoción natural a una obsesión descontrolada es lo que los especialistas definen como celos patológicos.
¿Qué diferencia los celos normales de los tóxicos?
Existen diferencias marcadas entre los celos saludables y los que indican un problema psicológico más profundo. Los primeros se relacionan con inseguridades puntuales y se resuelven a través del diálogo. En cambio, los celos tóxicos o patológicos se caracterizan por una desconfianza persistente, control excesivo, necesidad de vigilancia, acusaciones infundadas y reacciones emocionales extremas. Estas actitudes pueden deteriorar la relación hasta volverla insostenible.

Existen diferencias marcadas entre los celos saludables y los que indican un problema psicológico más profundo.
¿Cómo reconocer señales de celos tóxicos?
Detectar estos patrones es fundamental para evitar que escalen. Algunos signos frecuentes incluyen:
- Revisión constante del celular, redes sociales o pertenencias.
- Preguntas invasivas sobre cada movimiento o salida.
- Críticas hacia la ropa, amistades o decisiones personales.
- Episodios de manipulación emocional o chantajes.
- Reacciones violentas ante situaciones triviales.
Cuando estos comportamientos se repiten, es importante actuar y no justificarlos como una simple muestra de amor.
¿Cómo manejar la inseguridad emocional?
Superar los celos en la pareja es posible si ambas partes están dispuestas a colaborar. Algunos consejos útiles son:
- Reconocer la emoción sin negarla.
- Hablar abiertamente sobre lo que causa malestar.
- Trabajar la autoestima y el valor propio.
- Fomentar la confianza mediante acciones y no solo palabras.
- Respetar el espacio individual y los tiempos personales.
- Establecer límites sanos y aceptados por ambos.
- Buscar ayuda profesional puede marcar la diferencia si la situación se vuelve inmanejable. La terapia individual o de pareja puede ofrecer herramientas para recuperar la estabilidad.
¿Cuándo buscar ayuda psicológica?
Cuando los celos generan ansiedad constante, rupturas frecuentes o comportamientos agresivos, es momento de acudir a un especialista. La terapia cognitivo-conductual permite modificar patrones mentales distorsionados, mientras que en los casos más complejos puede combinarse con tratamiento médico. Además, los grupos de apoyo brindan contención emocional y experiencias compartidas que ayudan a romper con el aislamiento y la culpa. Reconocer el problema no es una debilidad, sino el primer paso para sanar y construir vínculos más sanos.